1.1 Fundamento del tamizaje sistemático de la TB

La tuberculosis (TB) es una enfermedad infecciosa grave pero prevenible que se transmite por el aire. Cerca de una cuarta parte de la población mundial tiene la infección por los bacilos de la TB, pero la gran mayoría no tiene la enfermedad (1, 2). Se estima que en el 2019 hubo 10 millones de casos nuevos de TB en todo el mundo y más de 1,4 millones de muertes conexas, lo cual convierte la TB en la principal causa de muerte por una enfermedad infecciosa ese año (2). De los 10 millones de personas que contrajeron la TB en el 2019, unos 2,9 millones no fueron diagnosticadas y no fueron incluidas en un programa de tratamiento de la TB de calidad garantizada (2). Además, muchas personas retrasan la búsqueda de atención de su enfermedad o reciben un diagnóstico erróneo, antes de lograr un diagnóstico y tratamiento adecuados (3) (véase también el anexo B en línea de las directrices sobre el tamizaje).

El objetivo del tamizaje (o búsqueda activa de casos de TB) es detectar la enfermedad por TB de forma temprana, con el fin de minimizar los retrasos evitables en el diagnóstico e inicio del tratamiento de la TB, reduciendo así el riesgo de resultados desfavorables del tratamiento, secuelas de salud y consecuencias sociales y económicas adversas de la TB para las personas y sus familias. Además, el tamizaje disminuye la transmisión de la TB en el hogar, el lugar de trabajo, la escuela y otros entornos comunitarios, al aislar a las personas con enfermedad activa y acortar el período de contagiosidad. También se reduce la incidencia de infección por TB y, por consiguiente, la incidencia y prevalencia de TB activa. Con un algoritmo de tamizaje eficaz y pruebas de diagnóstico, además de tratamiento preventivo de la TB (TPT) en personas que no tienen TB activa pero corren el riesgo de progresión hacia la enfermedad, hay una probabilidad mayor de mejorar la salud individual y de la comunidad. Las pruebas de detección de la infección por TB como la prueba cutánea de la tuberculina o el ensayo de liberación de interferón γ con miras a fundamentar las decisiones sobre el TPT no forman parte del tamizaje y se analizan en otros documentos normativos (4, 5).

Detectar la TB solo en las personas que acuden a los establecimientos de salud no es suficiente para detectar a todas las personas con enfermedad por TB. Esta brecha en la detección de casos, sobre todo en algunos grupos vulnerables, y la persistencia de retrasos en el diagnóstico con la consecuente transmisión continua en la comunidad, ponen de relieve la necesidad de una estrategia más activa de detección temprana de la TB. Esta situación justifica el tamizaje sistemático de la enfermedad por TB en los grupos en riesgo y en algunos grupos de la población.

La Estrategia Fin de la TB, de la Organización Mundial de la Salud (OMS), incluye el tamizaje sistemático de la enfermedad por TB en los grupos en alto riesgo como un componente central de su primer pilar, para garantizar el diagnóstico temprano de todas las personas con esta enfermedad (6, 7). En el 2021, la OMS actualizó las directrices sobre el tamizaje de la TB del 2013 con el objeto de ayudar a los países a aplicar este componente programático fundamental. El presente manual operativo complementa las Directrices unificadas de la OMS sobre la tuberculosis. Módulo 2: tamizaje: tamizaje sistemático de la enfermedad por tuberculosis y proporciona información práctica adicional sobre la aplicación de las recomendaciones de las directrices, al definir los grupos en riesgo prioritarios y ofrecer estrategias de tamizaje adecuadas en función de la evidencia disponible. Las recomendaciones actualizadas se resumen en el cuadro 1.1.

Recomendaciones de las directrices unificadas de la OMS sobre la tuberculosis

Recomendaciones de las directrices unificadas de la OMS sobre la tuberculosis (2)

 

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