2.2.4 Programas nacionales de TB y el sistema general de atención de salud

Los servicios de diagnóstico, tratamiento y atención de la TB de calidad, así como los servicios de apoyo destinados a los pacientes, deben estar en funcionamiento o ser ampliados antes del tamizaje sistemático de la TB o al mismo tiempo. La disponibilidad de servicios de TB de gran calidad reducirá al mínimo el riesgo de efectos negativos del tamizaje, incluido el riesgo de un resultado positivo falso y la ansiedad que genera, el riesgo de una prueba de diagnóstico negativa falsa y de un tratamiento innecesario y la demora en obtener un diagnóstico correcto (sobre todo en el caso de servicios de diagnóstico de TB de calidad deficiente) o la agravación de los resultados del tratamiento de la TB cuando los servicios de tratamiento son deficientes y no están adaptados adecuadamente a los grupos vulnerables que pueden ser destinatarios del tamizaje. Además, el tamizaje sistemático en el marco de servicios generales de mala calidad plantea problemas éticos y puede menguar la confianza de la población en los servicios prestados. Asimismo, se debe evaluar con cuidado la capacidad de las instituciones de salud y el personal de salud específicos para hacerse cargo de funciones adicionales relacionadas con el tamizaje de la TB, con el fin de no socavar la calidad de los servicios de TB ni los demás servicios. Donde el tamizaje sistemático de la TB puede ser beneficioso para las personas, pero no se cuenta con servicios de gran calidad ni con la capacidad del sistema de salud para proveer diagnóstico, tratamiento, atención y apoyo de la TB, es necesario reconocer las insuficiencias y utilizarlas como un factor de impulso de la inversión destinada a mejorar los servicios y la capacidad en materia de TB en estas zonas.

A continuación se indican las condiciones fundamentales que deben cumplirse o fortalecerse cuando se pone en marcha el tamizaje sistemático.

  • Se dispone de servicios de diagnóstico de calidad garantizada, incluido el transporte de las muestras desde la comunidad hasta el establecimiento de salud o el laboratorio más cercano. Los servicios deben contar con la capacidad de hacer frente al aumento anticipado de la demanda de pruebas diagnósticas.
  • Se dispone de suministros regulares y fiables de medicamentos contra la TB y se cuenta con la capacidad de tratar el aumento previsto, tanto de los casos farmacosensibles como de los casos farmacorresistentes en pacientes adultos y pediátricos.
  • Se dispone de suministros regulares y confiables de los medicamentos del TPT, dado que las personas que se someten al tamizaje y no tienen TB pueden reunir las criterios para recibir el TPT.
  • Debe haber una integración suficiente de los servicios de TB y VIH, que garantice que todas las personas con TB posible, reciban la prueba de detección del VIH.
  • Es importante que los encargados de tomar las decisiones consideren aceptable el desempeño de los servicios de diagnóstico y tratamiento de la TB y debe haber mecanismos de supervisión y mantenimiento de la calidad que funcionen adecuadamente.
  • Hay mecanismos suficientes de apoyo social a los pacientes diagnosticados y se cuenta con la capacidad de adaptar los programas de tratamiento a las necesidades específicas de la población destinataria del tamizaje.
  • Si se utilizan PDRm para evaluar la resistencia a los medicamentos, debe existir la capacidad adecuada para realizar otras pruebas de sensibilidad a los medicamentos y administrar el tratamiento programático de la TB farmacorresistente.
  • Debe existir un mecanismo que garantice la priorización adecuada del acceso a las pruebas con fines diagnósticos (PDRm, radiografía, otros), con respecto a las pruebas de tamizaje.
  • Se pueden destinar suficientes recursos económicos y humanos para el tamizaje, sin que haya efectos adversos sobre otras funciones básicas del sistema de atención de salud.

Book navigation